Déjame descansar,
ya no quiero seguir barriendo el patio
ni escucharte el llanto por la tarde
ni encenderte la luz en horarios prohibidos.
Deja que me siente un rato
que ya no quiero más tu olor inválido.
Suéltame,
mira que tengo las manos pasadas a vinagre
no tengo plata y mañana tendré que recoger tomates
para hacerte la leche y confundirte,
porque ni siquiera te das cuenta del color
Ya no quiero tus quejidos: tu olorcito a pena
ni tus manos que no alcanzaron a hacerse manos
ni tus piernas enfermas
déjame no quiero amamantarte
porque de seguro esta leche también debe estar podrida
como todo lo demás que dejaste dentro.
Se nota este dolor por la cara seca por los dientes negros
Déjame,
que ya no puedo bailar la danza de la niña embarazada
ni hacer mis labores de madre, suéltame
que quiero parar de soñarte arrullado por las vecinas
mi niño feo mi niño ardiente.
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