voy tejiendo despacito este espacio, que se enreda a modo de diario personal sin ningún tipo de edición o vuelta de palillo

jueves, 21 de julio de 2011

Rascacielos

                                    Epígrafe popular: Zancudos y la conchesumadre




Ay, es que me pica tanto todo.

Ráscame desde adentro
en esa construcción tan ventanal
que es mi cuerpo a veces.

Adentro
en el punctum de la comezón
donde andan las hormigas más bélicas
las más terribles.

Ahí, ahí mismo
donde se levanta la zona residencial del cuerpo
ahí, métete dentro y ráscame.
Por alguna cavidad casual
insondable o misteriosa
seguro cabes.

Entra por la oquedad del vaso sanguíneo
por las extremidades de palmípedo
que aún me van quedando
por la reserva
por el pronóstico
por el encelo sulfuroso.

Ráscame la boca con tu boca
el polen con tu polen
las rodillas con tus rodillas
y la espalda                            no sé
preferiría la rascases con otras cosas.

Ráscame hasta el rasguño preciso
para que queden cicatrices en tus uñas.

Súbete a mis dedos
ya no son más vírgenes mis ojos.

Métete y ráscame
que tengo una picazón canina
a la orilla de la pierna.

Ahí también, cerca de las pestañas
que se ha incrementado la comezón
y necesito de lengua o en su defecto
de una boca desalmada:
un misil
cientos de misiles que rasquen

enronchada entera estoy por haber dejado la ventana abierta.

sábado, 2 de julio de 2011

de lana y otros textiles: tejidos

me tejo
me voy enredando
en este epigrama de lana

colocado los palillos
en posición fetal
voy derecho y revés
hacieno puntos de arroz
y trenzas maría

se van los puntos
a veces
me quedo vacía 
de vez en cuando

así la textura de lana
va formando costras y heridas
en el telar corporal que le presto

me tejo
enredo de pelo mis dedos
anudo mechones para armarme
y formar órganos respiratorios
parecidos a los tuyos:
palpitantes
reproductores
porque los mios asi de lana
no van sirviendo

secreto tejido de vilis
y vendo a pedacitos
los hilos que me van sobrando


desilachada
intento caminar sobre el cemento
me caigo

soy de lana

porque esta fibra te impide
no  permite
caminar de pie
y hay que arrastrarse por la noche
sobre los hilos anudado

porque esta fibra te impide
no  permite
llorar a punta y codo
y se moja y prieta

me desarmo

patrón para tejer corazones

así se teje el corazón

Precipitarme


el agua se devuelve para arriba:
se suelta se atraviesa
es llovida por mí

salta
se arrebata en el silencio cielo:
un charco de sangre se orilla
y el mar deja de moverse

sale el Sol,
el Sol es salido por mí

Mortinato IV



Déjame descansar,
ya no quiero seguir barriendo el patio
ni escucharte el llanto por la tarde
ni encenderte la luz en horarios prohibidos.

Deja que me siente un rato
que ya no quiero más tu olor inválido.

Suéltame,
mira que tengo las manos pasadas a vinagre
no tengo plata y mañana tendré que recoger tomates
para hacerte la leche y confundirte,
porque ni siquiera te das cuenta del color

Ya no quiero tus quejidos: tu olorcito a pena
ni tus manos que  no alcanzaron a hacerse manos
ni tus piernas enfermas
déjame no quiero  amamantarte
porque de seguro esta leche también debe estar podrida
como todo lo demás que dejaste dentro.

Se nota este dolor por la cara seca por los dientes negros

Déjame,
que ya no puedo bailar la danza de la niña embarazada
ni hacer mis labores de madre, suéltame
que quiero parar de soñarte arrullado por las vecinas
mi niño feo mi niño ardiente.

Mortinato II


Porque tengo el vientre florecido de árboles perennes
porque en mis ovarios crecen las flores cada quince días
porque en la matriz tengo un bosque tardío
inmensamente gobernable.

Porque de cada óvulo fecundado
-por quién sabe quién y quién sabe dónde-
han nacido pájaros volantes:
mariposas amarillas y Mauricios Babilonias,
porque tengo bordadas las trompas con hilo de remiendos
y teñida la sangre con azul de metileno.

Porque constantemente en mi estómago
se mueve el mundo
se abren ventanas
se crían niños
se ahorcan personas
y vuelven a criarse niños.

Será porque cada cierto tiempo
se producen incendios forestales
entremedio de mis piernas,
que son apagados sólo con el estallido oportuno
de mangueras que se sumergen hasta los bordes.

Tal vez sea por eso que siento a los hijos ajenos
en una placenta llena de agua con azúcar que no tengo
que se me hinchan las tetas
y se llenan de sudor lácteo todas mis poleras
que el cuerpo se me ha llenado de moretones
por las pataditas que no me dan
que me despierto a las cinco de la mañana
con contracciones maravillosas
quizás es por eso, porque estoy llena de ramitas florecidas
que me salen hasta por la boca,
que mantengo sueños prolongados
con niños que se quedan dormidos en mi pecho
y que se pierden en la Estación Central.