A la virgen todo lo que tengo
a pedazos
como la prolongación de la carne.
Madre de vida y dulzura,
acoge este cuerpo enfermo
devorado y roto.
Anda zurciendo con hilo de tu pelo
estas piernas partidas
estos órganos inmóviles.
Mamita mía, deja que me arrastre
por entre tus caderas
y llora conmigo toda la noche.
Para que se me vaya este amor
lo antes posible
y no me duela más el paso.
Llévame lo más pronto
en tus vestidos
para que se me quite la pena.
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