voy tejiendo despacito este espacio, que se enreda a modo de diario personal sin ningún tipo de edición o vuelta de palillo

jueves, 1 de diciembre de 2011

A la virgen todo lo que tengo
a pedazos
como la prolongación de la carne.

Madre de vida y dulzura,
acoge este cuerpo enfermo
devorado y roto.

Anda zurciendo con hilo de tu pelo
estas piernas partidas
estos  órganos inmóviles.

Mamita mía, deja que me arrastre
por entre tus caderas
y llora conmigo toda la noche.

Para que se me vaya este amor
lo antes posible
y no me duela más el paso.

Llévame lo más pronto
en tus vestidos
para que se me quite la pena.