voy tejiendo despacito este espacio, que se enreda a modo de diario personal sin ningún tipo de edición o vuelta de palillo

domingo, 25 de marzo de 2012

Volviendo

Caminatas extensas por lugares vacíos
cruzando los semáforos en rojo
para causar algún accidente en particular
así, en silencio

jueves, 1 de diciembre de 2011

A la virgen todo lo que tengo
a pedazos
como la prolongación de la carne.

Madre de vida y dulzura,
acoge este cuerpo enfermo
devorado y roto.

Anda zurciendo con hilo de tu pelo
estas piernas partidas
estos  órganos inmóviles.

Mamita mía, deja que me arrastre
por entre tus caderas
y llora conmigo toda la noche.

Para que se me vaya este amor
lo antes posible
y no me duela más el paso.

Llévame lo más pronto
en tus vestidos
para que se me quite la pena.

sábado, 12 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Tejamos, le dije, y él se arrancó como si lo fuera a amarrar con mi lana roja

Llorar

Llorar, secarse con el pelo trenzado y comerse las lágrimas para ver si son dulces o saladas... Luego evaluar la situación según el sabor. Atentos, el agridulce puede ser una opción con la que también hay que contar

jueves, 21 de julio de 2011

Rascacielos

                                    Epígrafe popular: Zancudos y la conchesumadre




Ay, es que me pica tanto todo.

Ráscame desde adentro
en esa construcción tan ventanal
que es mi cuerpo a veces.

Adentro
en el punctum de la comezón
donde andan las hormigas más bélicas
las más terribles.

Ahí, ahí mismo
donde se levanta la zona residencial del cuerpo
ahí, métete dentro y ráscame.
Por alguna cavidad casual
insondable o misteriosa
seguro cabes.

Entra por la oquedad del vaso sanguíneo
por las extremidades de palmípedo
que aún me van quedando
por la reserva
por el pronóstico
por el encelo sulfuroso.

Ráscame la boca con tu boca
el polen con tu polen
las rodillas con tus rodillas
y la espalda                            no sé
preferiría la rascases con otras cosas.

Ráscame hasta el rasguño preciso
para que queden cicatrices en tus uñas.

Súbete a mis dedos
ya no son más vírgenes mis ojos.

Métete y ráscame
que tengo una picazón canina
a la orilla de la pierna.

Ahí también, cerca de las pestañas
que se ha incrementado la comezón
y necesito de lengua o en su defecto
de una boca desalmada:
un misil
cientos de misiles que rasquen

enronchada entera estoy por haber dejado la ventana abierta.